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domingo, 18 de marzo de 2007

Mi voto mejor invertido... Raúl Alcaíno como alcalde de Santiago



ENTREVISTA EXCLUSIVA
"Nunca pensé renunciar"


Está en uno de los cargos públicos más apetecidos. Ya comenzaron las apuestas por quién se quedará con la alcaldía de Santiago. Mientras recién empieza a cosechar los éxitos de su gestión, dice que decidirá a fin de año si repostula. Aunque desmiente tajantemente que esté "aburrido" del cargo, cuenta que los costos personales no han sido poco durante estos años. Por Paula coddou
Un amigo le dijo hace poco que su paso por la municipalidad es como arreglar un Porsche. "Llevas dos años debajo del Porsche, arreglando el motor. Entonces, ahora que está arreglado tienes que manejarlo". Raúl Alcaíno se ríe con la anécdota que refleja en cierto modo la sensación que él mismo debe tener –y que no reconoce tan abiertamente– frente a una posible repostulación a su cargo. Un cargo en el que ha sufrido y ha tenido problemas, pero en el que está viendo resultados.Él no tiene un Porsche estacionado en su casa aunque de seguro podría comprarse uno. Está oscureciendo, pero todavía hay luz para estar en el jardín de su casa en Santa María de Manquehue. Su nana sirve té y sus niñitas se pasean por ahí. Sus hijas pasan muchos días con él, y el padre se enorgullece de estar siempre muy presente. Su ex señora se volvió a casar, pero dice que no le complica el hecho de que tengan ahora otra figura masculina importante cerca. "El papá siempre es el papá", comenta relajado. El 2006 no terminó fácil para él. Su padre, Raúl Alcaíno Silva –quien fue también alcalde de la comuna de San Miguel por los años 70–, murió de un doloroso cáncer. "Murió a los 83. Si se hubiera tratado antes su próstata, probablemente hubiera vivido 10 años más. Pero hizo "su vida", comenta resignado. Sonríe y agrega: "Hay que disfrutar de las cosas sencillas y dejarse de pelotudeces. Empiezas a disfrutar más, a andar más liviano. Yo le decía a mi papá: 'disfruta, disfruta'. Pero él siempre quería hacer las cosas. ¿Por qué no disfrutó más, por qué no viajó más?' Bueno, cada uno es como es". Uno de los gestos que lo emocionaron en esos días fue una carta que recibió del ex Presidente Lagos escrita de su puño y letra, en que recordaba a su padre, con quien se había conocido en la Escuela de Ingenieros. Alcaíno es perfeccionista. Algunos lo celebran y otros lo critican por eso. "Fregado" es un adjetivo bastante usado para definir su personalidad. "Fregado" y "mañoso". Le gusta hacer reuniones en terreno, con las obras frente a sus ojos para que nadie le cuente cuentos. Es un motor y hoy su gestión de alcalde parece haber iniciado una nueva etapa. Ya quedó atrás, o eso espera, los 20 meses que se pasó encerrado arreglando las finanzas de una municipalidad con un déficit importante y que hoy está con utilidades. La difícil intervención de Alcaíno en el Teatro Municipal también le trajo, finalmente, aplausos, tras muchos dolores de cabeza y reuniones que no llegaron a nada. Por eso, el concierto del domingo pasado de Plácido Domingo y Verónica Villarroel en la Plaza de Armas –que vio desde la primera fila– debe haberle sonado muy dulce al alcalde. Aunque él se niega a hablar de luz al final del túnel.–
¿Está empezando a disfrutar de su cargo?–
Cuando uno ve algunos resultados, comienza a disfrutar más. Esos resultados los estoy viendo desde mediados del año pasado. El hecho de tener una municipalidad sin deudas, con el presupuesto más grande que ha tenido jamás, nos permite hacer cosas que los vecinos palpan. Pocas cosas, pero bien hechas.Lo del Teatro Municipal fue un trago amargo para Alcaíno: "Había muchos intereses contrapuestos: la gente de la orquesta Filarmónica, que veía su interés laboral; el gobierno, que tenía intereses más políticos; y los abonados, que querían ver su ópera. Los míos eran los del teatro. Y el hecho que hayamos salvado todos estos obstáculos, que veamos la luz al final del camino y que venga Plácido Domingo, es una cosa muy simbólica".–
En su opinión, ¿el Teatro Municipal pagó un precio con los dos alcaldes anteriores, que tenían intereses presidenciales?–
El teatro venía con un deterioro muy importante de hace varios años, quince años –contesta con diplomacia.–
¿Pero usted tuvo más libertad que ellos para meterse en el Teatro?–
Bueno, la libertad que tengo no sé cómo calificarla, pero siento cierta libertad para hacer las cosas que es invaluable.–
¿El costo de su libertad política ha sido su soledad en ese aspecto?–
Bueno, en política es difícil que surjan llaneros solitarios, porque se paga un precio.–
¿Usted lo es?–
Claro, no tengo muchas redes políticas. Las redes te permiten amortiguar cualquier golpe. Cuando uno está solo, está solo.–
¿Se ha sentido muy solo en este cargo?–
Los políticos están acostumbrados a juntarse, conversar, planificar, conspirar hasta altas horas de la noche. Trabajan en red, se atacan, son amigos después y se van a almorzar juntos. Yo no puedo entender eso, pero como nunca he tenido esa red, tampoco la echo de menos. Uno es como es. Y cuando uno construye apoyos políticos ya empieza a tener objetivos políticos. Y eso se nota. Y empiezas a obedecer a otras lógicas y yo no, prefiero ser como soy. Soy un hombre que cruzó del sector privado al público para mejorar la calidad de vida de los santiaguinos. Para mí, los habitantes de la comuna son vecinos, no votantes.–
¿Nunca se ha arrepentido de ser alcalde?–
No –responde rotundo.Se publicó en el verano que a comienzos de 2005 había evaluado renunciar. "No, no", dice hoy. "Nunca pensé en renunciar. Tengo una visión particular de las cosas, porque nada es tan grave". Y agrega que el momento más difícil fue cuando supo de irregularidades de funcionarios de la municipalidad, que podían constituir delitos. Se trató de dos jefas municipales, acusadas de simular contratos que no se llevaron a cabo. "Cuando descubrí lo que los argentinos llaman ñoqui, gente a la que se les paga sus boletas de honorario y no existen, nadie los conoce... es terrible. Y uno dice, bueno, ¿quiénes son los buenos y quiénes los malos? Y pasas en la noche pensando cómo desenredas la madeja". Finalmente esa madeja se cortó por lo más grueso, porque cayeron dos altos funcionarios de la alcaldía de Santiago y los sumarios han continuado."NO HAY NADA CERRADO" Se entusiasma hablando de las giras del Ballet de Santiago por el litoral central, del coro viajando por Chiloé, de la iluminación de calle Moneda, del polideportivo "con la mejor luz de Chile", de la cancha de skate que va a inaugurar em el Parque de los Reyes, del Parque O'Higgins, de los convenios para mejorar la calidad de los liceos y escuelas de la comuna... De repente se interrumpe a sí mismo y pregunta, "¿Acaso parezco muy aburrido?... Como dicen que lo estoy (se refiere a publicaciones que han afirmado que está cansado del cargo y de la política). Si nunca he pertenecido a la política, ¿cómo me voy a aburrir de ella? Y menos me he aburrido de la Municipalidad. Estoy haciendo la pega".–
¿A qué atribuye entonces usted el que se instaló el rumor de que no quiere repostular?–
Es que eso me parece totalmente extemporáneo. Falto de tema. Es una falta de respeto con la Presidenta que ya se esté adelantando el tema presidencial cuando lleva sólo un año. Yo no siento que me falten el respeto, pero me parece insólito. O tal vez si ya están adelantando la presidencial, debería sentirme halagado que anticipen esto (dice con ironía). Pero el alcalde de Santiago soy yo, y por los próximos dos años.–
¿Es un tema cerrado para usted no postular?–
No hay nada cerrado. Yo me dejo ventanas para todo. ¿Por qué me las voy a cerrar?, ¿quién me obliga a hacerlo?–
¿O sea va a repostular?–
Pero, ¿qué vas a hacer tú en dos años más? ¡Dos años! Nadie puede saber eso.–
Perdón, su cargo es uno de los más apetecidos del país, ya hay gente en la partida esperando –o suponiendo– que usted no va.–
A mí no me han preguntado nada. Y yo siempre he contestado que lo que me parece responsable es tomar una decisión de aquí a fin de año. Por el momento estoy trabajando en lo que corresponde, imagínate si empiezo a aventurar y hacer suposiciones. Esas son suposiciones que hacen otros actores, que tienen objetivos más políticos.–
¿Cree que los partidos que lo apoyaron se van a cuadrar con usted?
Ellos tienen sus objetivos, me han dado la chance y han sido muy respetuosos de mi gestión. Entienden que soy independiente. Eso me ha permitido trabajar bien con el gobierno también.
¿La Alianza querrá volver a apoyar a un alcalde tan independiente de sus filas?
A la derecha le cuesta menos, porque me apoyaron en una campaña anterior. En el fondo de su corazón, algunos personeros de la Concertación, en privado dicen: 'Alcaíno podría seguir'. Así me lo han hecho sentir. Pero en público tienen otro discursoy yo lo puedo entender. Cuando llegó a la comuna de Santiago, nunca dijo nada contra la gestión de Joaquín Lavín; lo mismo que el ex candidato presidencial nunca criticó las finanzas que le entregó Ravinet. "Yo me arremangué y me puse a trabajar no más. Yo a Joaquín Lavín le tengo aprecio, sin conocerlo mucho personalmente. Él, en su oportunidad, hizo las cosas y por eso lo eligió la gente. Nunca nadie había elegido un alcalde con tanta mayoría".
¿Fue un buen alcalde?
No soy comentarista de las gestiones de mis antecesores, ni lo voy a hacer tampoco. Yo al alcalde de Santiago lo veo como una persona que viene a trabajar duro por cuatro años. Así me gustaría que fuera el próximo alcalde.
¿No puede serlo usted?
Yo puedo ser, pero para eso tengo que decidir y eso no sólo depende de mí, sino también de los habitantes de Santiago (sonríe). Y agrega:–Depende de una serie de factores que voy a evaluar a fin de año. Uno: el estado en que me encuentre, la disposición para decir "voy a trabajar cabeza abajo cuatro años más". Porque yo trabajo duro, y siento los problemas municipales como propios.Alcaíno dice que ha pagado costos familiares por estar en la municipalidad. "Tengo menos tiempo para mi familia, y mis hijas son chicas. Tengo menos tiempo para viajar, ahora tengo vacaciones, antes era un hombre libre. Hoy, si quiero salir de Chile, debo pedir permiso al Concejo, y el trámite es mucho más largo que el viaje, porque mis viajes han sido 'voy y vuelvo"'.Claro, Alcaíno era un hombre de muy buen pasar, independiente, y hoy es un empleado. "Llevo dos años sin jugar fútbol. Tengo un departamento en La Parva y en los últimos tres años he ido sólo un fin de semana".Sus hijas, además, le dicen que "por ningún motivo" siga. "Y esa opinión pesa. Por eso, hay que preguntarles en un año más".–¿Como se las arregla con sus hijas ahora, que están más adolescentes?–El sábado pasado estaba resfriado, tenía al otro día el concierto de Placido Domingo, me acosté a las 9, pero me tuve que levantar a buscar a una a la 1 y a otra a las 2.45. Bueno, pero eso lo hacen todos los papás."O casi todos", agrega.
¿Siente que sus tres niñitas tienen un handicap en contra por ser hijas de padres separados?Todo el mundo preferiría que sus hijos no sean hijos de papás separados. Esa respuesta es universal. Y punto. No más rollo. Las niñitas, claro, tienen que turnarse entre el papá y la mamá los fines de semana, pero en mi caso tengo muy buena relación con la Esperanza (Cueto, su ex señora), vivimos cerca. Pero es un tema superado y los dos hemos hecho esfuerzos para que sea de la mejor manera.Hoy, Raúl Alcaíno comparte su vida con sus tres hijas, con Carmen Gloria López -su pareja hace seis años- y las dos hijas de ella.
¿Qué errores ya no comete como pareja?
Uno tiene que pelear más las cosas. Yo era poco peleador y ahora lo soy más. Ahora le busco más el arreglo, en mejorar las cosas. Es una cosa más jugada y eso la hace más de verdad."No tengo ambiciones"Dice que no ha hecho encuestas para saber cómo lo evalúan. Pero piensa que la gente le sacó la foto. "Ahora la gente más o menos ha entendido que soy independiente, un profesional serio, un tipo que hace cosas"..Es uno de los alcaldes "aliancistas" que no tienen problemas con la píldora del día después. "Ni un rollo. La Iglesia y el gobierno se separaron hace más de 100 años", contesta rápido. Él es mucho más inclasificable que lo que la gente sospecha. Y fue de los pocos cercanos a la derecha que celebraron el Transantiago. "Y celebro también al ministro Espejo, que puso la cara", dice.
¿Tiene alguna crítica a la derecha?
Le critico a la oposición no ser más propositiva. Veo mucho individualismo, muchas rencillas que todavía no cierran. Hay esfuerzos importantes de Carlos Larraín y Hernán Larraín, pero todavía no veo una cosa masiva que entusiasme, que convoque, que acoja. Y todos los puntos que baja la Concertación, ninguno se va a la alianza. El alcalde tiene cara de cansado, pero se sigue viendo más joven que los 53 años que cumplió. Alcaíno fue un hombre de la televisión, de la fama, y todo eso es adictivo. "Pero si me salí de la tele", responde. "Y ahora podría volver perfectamente a mi casa. Es que, ¿sabes? La gente que es adicta a la fama, a los cargos, no ha navegado por el Estrecho de Magallanes, porque la majestuosidad de eso te llena; o tendría que ir más seguido al Valle de la Luna".Ese desapego, dice, lo aprendió a ejercitar cuando hizo la primera semana de Enrédese, el exitoso programa que conducía en la Red a comienzos de los noventa, y que lo lanzó a la fama. "Terminaba, apagaban la luz, desarmaban la escenografía, y yo quedaba con la adrenalina al tope, llegaba a mi casa y quería salir a comer. Pero un día dije, 'no pues, si esto es de mentira'. Todas esas cosas tan de pompa, de figuración, son importantes, pero son de mentira. Lo mismo estos cargos. Porque tu vida es otra. Hay que saber envejecer con cierta dignidad, digo yo. Retirarse de las pistas a tiempo. Si no, empiezas a ser viudo de la tele, viudo de los cargos políticos, ¡por favor!".
Entrevista publicada en Revista "El Sábado". El Mercurio, sábado 17/03/07
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